Las perlas son productos naturales, orgánicos, compuestos por células que fueron creadas por un ser vivo. Es lo que les da color y suavidad a su oriente y, a la vez, lo que las hace delicadas. Su dureza es menor que las de otras gemas minerales. Sin embargo, si se tratan como se trata a un objeto valioso, con unos pocos cuidados, su longevidad y belleza no se verá afectada.

RECOMENDACIONES

- Ponerse las perlas siempre después de haberse aplicado el maquillaje, el perfume y la laca para el cabello. Después de haberlas usado es conveniente limpiarlas con un pañito húmedo y luego seco para mantenerlas libres de los residuos de estos productos.

- El exceso de sudor puede ser dañino a la larga, en estos casos es recomendable limpiarla con un paño suave humedecido con agua fría natural antes de guardarlas, para que el sudor no siga haciéndoles daño después de usarlas.

- La superficie de las perlas cultivadas se deteriora al contacto con sustancias corrosivas (lejías, cremas, productos de limpieza, perfumes, alcohol...), así que es mejor no exponerlas a estos agentes.

- Guardarlas dentro de una bolsita de tela suave o en un joyero forrado  y sin rozarse con otras joyas. 

 

- Según su uso, le aconsejamos llevar las perlas al joyero para volverlas a ensartar o enfilar y evitar las roturas del hilo. El hilo debe estar anudado entre cada perla para evitar la fricción entre ellas.